Inteligencia artificial aplicada a un negocio pequeño, no a un laboratorio. Qué asistentes aguantan una jornada real de trabajo, cuánto cuestan al mes cuando dejas de usar el plan gratis, y en qué tareas siguen siendo más lentos que hacerlo a mano.
Aquí caben los asistentes de texto, la transcripción de juntas, los generadores de imágenes para catálogo, los agentes que contestan mensajes y la IA que ya viene metida en las herramientas que pagas desde antes. Nos interesa especialmente cómo se portan en español de México: con acentos, con audios de WhatsApp, con nombres de calles y con facturas en pesos. Ahí es donde la mitad de las promesas se caen.
No vas a encontrar cobertura de rondas de inversión, ni de modelos que todavía no puedes contratar, ni comparativas de referencias que a nadie le cambian el día. Probamos cada herramienta durante semanas en trabajo de verdad antes de escribir una sola línea sobre ella, y cuando la respuesta honesta es que no vale la pena todavía, eso es lo que decimos.